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El sector pide abrir ya el almacenamiento privado en 2009/10
Vida Rural Núm. 304. En Dossier. Marzo de 2010
09-3-2010
Alfredo López - Periodista

Las adversas condiciones climáticas de los meses de invierno han estado condicionando la cosecha de aceituna para almazara desde el inicio de la campaña 2009/10. La recogida se ha retrasado en la mayor parte de las comunidades autónomas productoras por los temporales de lluvia y viento, y hasta de nieve en las zonas de las serranías, lo que tendrá incidencia, aún por determinar, en la calidad y en la cantidad de la recolección.

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Cuadro 1
El sector pide abrir ya el almacenamiento privado en 2009/10
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Sin embargo, y a pesar de que la campaña se inició con unas existencias almacenadas inferiores en más de 100.000 toneladas a las del periodo anterior, los precios medios de venta del aceite de oliva en origen han estado por debajo de los 2 €/kg en los primeros meses de campaña, salvo en el virgen extra que ha superado ligeramente los 2,1 €, en todo caso por debajo de los costes de producción, estimados entre 2,2 y los 2,4 € por kilo.

Esta anómala situación, que no se corresponde ni con la evolución de las ventas o del consumo, ni con la menor producción esperada, ha llevado al sector productor y cooperativo a demandar al MARM que inste con urgencia a Bruselas para que autorice ya la apertura del mecanismo de almacenamiento privado de aceite en esta campaña.

A cierre de edición, la Agencia para el Aceite de Oliva (AAO) había hecho público el avance de datos de los dos primeros meses de campaña, con una producción de aceite en noviembre y diciembre de 2009 de apenas 398.500 toneladas, que supone un descenso del 6% en relación al mismo periodo de la campaña anterior y del 7% con respecto a la media de las cuatro últimas campañas.

Se trata, según la AAO, del dato más bajo de producción del último quinquenio, debido a las difíciles condiciones climáticas en las zonas olivareras, que han impedido en gran parte la recogida del fruto. Esta cantidad se obtuvo de la molturación de 2.015.614 t de aceituna, con un rendimiento medio graso del 19,8%, medio punto superior al dato de la campaña precedente por esas mismas fechas.

Las previsiones oficiales de producción de aceite de oliva en la campaña 2009/10 ascendían inicialmente a 1,2 millones de toneladas, aunque sin valorar las consecuencias que sobre el fruto han tenido las adversidades climáticas en este último invierno. Fuentes del sector estiman que, al final, la producción será inferior a esa cifra y que estará entre 1 y 1,1 millones de toneladas, y que habrá que tener también en cuenta las incidencias sobre la calidad del aceite del fruto recogido en suelo.

La nueva campaña (cuadro I), sin embargo, ha empezado con mejores bríos para las ventas de aceite de oliva en el mercado interior. En los dos primeros meses de campaña y hasta finales de año, las ventas para consumo nacional habían alcanzado la cifra de 87.100 toneladas, un 14% más en relación a la campaña pasada por esas fechas, igualándose con la media de las últimas cuatro campañas.

Hacia el mercado exterior, con un avance provisional a 31 de diciembre de 2009, se habría destinado unas 95.100 t, con un ligero descenso del 2% en relación a un año antes, pero con un aumento, y esta es una nota positiva, del 8% respecto a las últimas cuatro campañas.

Las existencias de aceite de oliva al final de 2009 se elevaban a 429.200 t, un 25,7% inferiores a las del mismo periodo por esas fechas, de las que 332.200 t correspondían al stock en almazaras y en los depósitos del Patrimonio Comunal Olivarero y apenas 97.000 t al de envasadoras, refinerías y operadores, una cifra un 22% inferior al volumen almacenado por esas mismas fechas en el año anterior. Para la AAO, las escasas existencias son debidas sobre todo a la baja molturación de las almazaras por la escasa entrada de aceituna en estos dos primeros meses.

Cierre de campaña

La AAO ofreció también datos provisionales del cierre de la campaña 2008/09 (cuadro II), que se inició con unas existencias bastante elevadas de 324.500 t de aceite de oliva, que se unieron en las disponibilidades de campaña a una producción de 1.030.000 t, un 16,7% inferior, y a unas importaciones de 40.600 t, inferiores también en un 32% respecto a la campaña pasada.

El aceite disponible total fue de casi 1,4 millones de toneladas, un 8,2% inferior al de la campaña precedente. De este volumen, unas 530.900 t (+0,2%) fueron a parar al mercado interior y 659.000 t (-0,92%) se exportaron, siendo la pasada campaña la tercera consecutiva en la que el mercado exterior supera al consumo interno.

Las salidas totales de aceite de oliva al mercado se elevaron en 2008/09 a 1.189.900 t, apenas 5.000 t y un 0,42% menos que en la campaña precedente, que marcó un récord exportador de este producto, con una media de 99.158 t por mes, con unos stocks finales a 31 de octubre de 2009 de apenas 205.200 t, los más bajos de las cinco últimas campañas precedentes.

La nota negativa de la campaña pasada, sin embargo, fue la evolución de los precios de venta en origen almazara del aceite de oliva, que sufrieron un desplome de entre un 20 y un 25% en relación a la campaña 2007/08, con una elevada volatilidad y que fue calificado de totalmente injustificado para el sector productor y cooperativo oleícola.

La campaña se inició con unos precios medios ya bastante bajos, por debajo de los 2 €/kg para los virgen lampantes para refinado; los 2,1 €/kg para los vírgenes y los 2,2 €/kg para los virgen extra, influidos, sin duda, por los elevados stocks iniciales y las perspectivas de una buena cosecha.

Sin embargo, estos precios de salida resultaron incluso altos, si nos atenemos a lo que luego ocurrió en los meses siguientes, hasta mayo, debido a la política de compra "a resultas" sin precio, que practicaron un grupo de envasadoras y comercializadoras (apenas cuatro empresas adquieren más del 50% del aceite de oliva que se vende a granel a escala mundial) consistente en entregar el aceite de almazara a la industria sin fijar precio para realizar liquidaciones al final de la campaña, en función de la evolución de las cotizaciones medias del mercado a lo largo de la misma.

Pero también debido a la política de importantes descuentos y de "venta a pérdida", llevada a cabo por la distribución minorista en la venta de aceite de oliva envasado como producto reclamo para atraer a los consumidores en un momento de fuerte crisis económica y de la demanda.

Los precios de venta de aceite de oliva salida almazara se hundieron en la campaña 2008/09  hasta niveles inferiores a 1,80 €/kg para los vírgenes extra; a 1,70 €/kg para los vírgenes, y a los 1,60 €/kg para los vírgenes lampantes para refinado, justo hasta que se pudo llevar a cabo, más tarde que pronto, el almacenamiento privado de aceite de oliva.

Esta situación parece repetirse por ahora en los meses que llevamos de la campaña 2009/10, si nos atenemos a la evolución de los precios (cuadro III y figura 1), que no acaban, con la excepción del aceite de oliva virgen, de superar en origen la barrera de los 2 €/kg, según los datos del sistema Poolred de la Fundación del Olivar, y al fuerte malestar existente en el sector productor y cooperativo.

La campaña 2008/09 concluyó con unos precios medios ponderados de casi 2,05 €/kg para los aceites de oliva vírgenes extra; de 1,95 €/kg para los vírgenes y de 1,85 €/kg para los lampantes, niveles por debajo del umbral de rentabilidad y de los costes de producción.

Cosecha a la baja

En relación a la campaña actual 2009/10, que se inició el pasado 1 de noviembre, existe una incertidumbre parecida, puesto que la producción, que se preveía bastante aceptable en 1,2 millones de toneladas, es probable que se quede superando el millón de toneladas, ligeramente aún por encima de la producción de la campaña anterior.

La propia consejera de Agricultura de la Junta de Andalucía, Clara Aguilera, señalaba recientemente en Jaén que los temporales de lluvia podrían haber mermado entre un 20 y un 30% la producción prevista inicialmente (1.038.000 t) en esta comunidad, con lo que de confirmarse este descenso, la producción nacional no superaría ni el millón de toneladas.

En relación a las salidas, el sector prevé una mejora de la comercialización de aceite de oliva, principalmente del consumo interno, que pasaría de 530.900 t a 540.000 t al menos, una cifra que aún es bastante inferior a la de las campañas 2004/05 (615.800 t) y 2006/07 (567.100 t). Para las ventas al exterior existe algo más de prudencia, estimándose salidas de 660.000 t, una cifra que se queda por debajo del récord de exportación de la campaña 2007/08 (665.100 t), pero que tendría en cuenta la mejora de las perspectivas en Italia, que sigue siendo con diferencia nuestro principal cliente.

A la espera de que confirmar más los datos sobre producción de aceite de oliva, no parece que vaya existir en principio problemas para el stock de enlace de la próxima campaña 2010/11, que podría estar en niveles algo por encima de los de inicio de la actual campaña (205.100 t).

En la Unión Europea (cuadro IV), las últimas previsiones de producción son las ofrecidas por el Consejo Oleícola Internacional (COI) a mediados de noviembre del pasado año y que podrían haberse quedado algo desfasadas.

El organismo internacional preveía una producción en la UE de casi 2,15 millones de toneladas, de las que un 55,9% estarían en España, con 1,2 millones de toneladas, con mejoradas esperadas también en el resto de los principales productores, como Italia, Grecia o Portugal que, en todo caso, habrá que esperar a ver si se confirman.

Sin embargo, más que por el nivel de producción o de comercialización que finalmente se alcance, el primer trimestre de esta nueva campaña 2009/10 se caracteriza por la petición unánime realizada por el sector productor y cooperativo para que el MARM inste a la Comisión Europea a que autorice ya la activación del almacenamiento privado de aceite de oliva, con el fin de hacer frente a unos precios de venta del aceite de oliva por debajo del umbral de rentabilidad.

Para el sector, unas existencias por debajo de la media de las últimas cuatro campañas, la mejora de la comercialización y una cosecha inferior son argumentos que hacen totalmente injustificables la caída de las cotizaciones en origen hasta niveles de salida almazara inferiores a los 2 €/kg de media, muy por debajo de los costes de producción, tal y como se desprende del estudio de la cadena de valor del sector de aceite de oliva, realizado por el Observatorio de Precios de los Alimentos del MARM.

En este estudio se pone de manifiesto que los costes acumulados para la producción de un kilo de aceite de oliva a la salida almazara oscila entre 1,535 € y 4,066 €, siendo la media ponderada de 2,491 €, por lo que los precios actuales de mercado se encuentran un 20% por debajo de los costes de producción.

La situación de desequilibrio de mercado en la actualidad, según el sector, es muy similar a la que se dio por estas fechas en la pasada campaña y que sólo se pudo corregir con la apertura de este mecanismo, pese a activarse muy tarde, cuando la mayor parte de la producción estaba ya vendida y los productores tuvieron que afrontar considerables pérdidas económicas.

Almacenamiento, ya

Para el sector, no se pueden repetir los errores de la pasada campaña y por eso han instando al MARM a solicitar de forma inminente a la CE a poner en marcha este mecanismo, que concede una ayuda a operadores económicos a cambio de que inmovilicen de forma voluntaria un volumen durante un periodo de tiempo previamente determinado.

Ante esta solicitud, tanto desde el MARM, como desde la Junta de Andalucía se ha reaccionado con cierta prudencia, indicando que los precios de venta en origen del aceite de oliva, aunque algo más bajos que en las mismas fechas de la campaña anterior, aun no están cerca de las cotizaciones que desencadenan esta medida de regulación del mercado, como se observa en el cuadro V.

Desde la Federación Andaluza de Empresas Cooperativas Agrarias (FAECA) se ha instado a que las almazaras realicen también por sí mismas un ejercicio de transparencia y fluidez comercial y que se posicionen en contra de la venta sin precio del aceite de oliva.

En un manifiesto firmado por sus cooperativas se rechaza, precisamente, esta práctica comercial que consiste en entregar aceite de oliva a la industria envasadora, sin un precio previamente pactado, sino a resultas de la evolución del mercado en el momento de la retirada del aceite o por liquidación al final de campaña según el precio medio de mercado. Con esta práctica se confirma la posición de dominio de la industria, que logra así reducir artificialmente la demanda y, por tanto, los precios, afectando a toda la producción y a las almazaras que lo han permitido.

Al respecto, FAECA manifiesta el compromiso de sus cooperativas asociadas de no practicar este tipo de operaciones comerciales y, por tanto, de rechazar cualquier oferta producida en términos similares.

A la vez, pide a las Administraciones públicas y a los servicios de la Competencia para que prohíban esta práctica abusiva, consecuencia de las posiciones de dominio comercial y que interfiere el principio básico de la oferta y la demanda, así como a todos los productores de aceite de oliva para que también  la rechacen en sus almazaras y reflexionen sobre las consecuencias que su generalización supone para el sector.

El procedimiento para la autorización del almacenamiento privado de aceite de oliva se inicia cuando existe una perturbación grave del mercado en alguna región productora de la UE, en particular cuando el precio medio registrado durante un periodo mínimo de dos semanas sea inferior al que recoge el cuadro V. Se trata de una decisión que debe adoptar el Comité de Gestión correspondiente de la Comisión Europea.

En la pasada campaña, la CE autorizó el almacenamiento privado para 110.000 t de aceite de oliva virgen extra y virgen, en dos licitaciones o subastas parciales del 1 al 6 de julio y del 7 al 16 julio de 2009, con 180 días de periodo inicial de retirada coyuntural y posibilidad de rescisión anticipada por parte de la CE según las circunstancias del mercado.

A esta medida pudieron acogerse, con una oferta mínima de 50 t de aceite por operador, tanto organizaciones de productores (OPs), que cumplían con una serie de requisitos en cuanto a número y representación, como asociaciones de OPs, almazaras y envasadoras.

A hora de decidir sobre esta medida dentro del Comité de Gestión de la UE se abstuvieron las delegaciones de Alemania, Austria, Dinamarca, Suecia y Finlandia, por considerar la medida innecesaria y entender que repercutía negativamente en el precio al consumidor o por su elevado coste para las arcas comunitarias.

Licitaciones y futuro

A la primera licitación se presentaron en toda la UE ofertas para el almacenamiento de casi 18.190 t de aceite de oliva (7,4% virgen extra y 92,6% virgen), con una ayuda solicitada de entre 1,10 y 3,40 €/t y día, de la que 16.669 t (0,6% extra y 99,4% virgen) y de entre 1,18 y 3 €/t y día correspondieron al sector oleícola de nuestro país.

Sobre lo ofertado, la CE aceptó 4.906,11 t (4,10% extra y 95,9% virgen), un 29,67% del total, con una ayuda máxima de 1,30 €/t y día, en la parte baja de lo solicitado. Del volumen aceptado, 4.456,2 t (2,3% extra y 97,7% virgen), un 90,8% del total correspondió a España.

A la segunda licitación se presentaron ofertas en toda la UE para almacenar 32.693,4 t (5% extra y 95% virgen), con una ayuda solicitada de entre 1,08 y 1,50 €/t y día. Las ofertas presentadas por nuestro país fueron de 31.468,4 t (1,7% extra y 98,3% virgen), con una ayuda solicitada de entre 1,08 y 1,50 €/t y día.

El resultado de esta segunda convocatoria fue que la CE aceptó 32.428,4 t (4,7% de extra y 95,3% de virgen) de aceite de oliva, que representaron el 99,2% de las ofertas realizadas de almacenamiento, con una ayuda máxima de 1,30 €/t y día. Para España se aceptaron 31.203 t (1,2% extra y 98,8% virgen), un 96,2% del total comunitario.

En la campaña 2008/09 se activó esta medida de regulación del mercado debido a la tendencia a la baja en los precios de venta salida almazara del aceite de oliva, sin que este descenso estuviese justificado por las variables que habitualmente determinan su evolución (producción, exportación, salidas al mercado, nivel de stocks).

Las existencias se acumularon entonces en el primer eslabón de la cadena comercial, las almazaras, con problemas financieros e interés por vender para obtener liquidez, y se produjo una presión lógica de los operadores para solicitar esta medida de regulación, que se trasladó al poco tiempo a las distintas instituciones políticas (CC.AA. y grupos políticos).

La decisión no fue nada fácil, ya que la activación del almacenamiento no es automática y debe decidirla la Comisión Europea. Su puesta en marcha creaba cierta desconfianza en otros servicios de la propia CE y en algunos Estados miembros comunitarios, dado que se trataba de un mecanismo que no se venía aplicando (desde la campaña 2000/01) y cuyos costes financieros no estaban previstos en los presupuestos.

La aplicación de este mecanismo (cuadro VI) supuso finalmente para las arcas comunitarias un coste de 8 millones de euros y la retirada coyuntural del mercado por un periodo de seis meses de 35.383 t, a las que se levantó en plazo la inmovilización a finales de enero pasado.

La reacción del mercado fue bastante favorable, ya que los precios reaccionaron al alza, recuperándose entre un 50-60% desde los niveles mínimos que marcaron en mayo de 2009, rozando, pero sin superar en ningún momento, los 2,5 €/kg para los vírgenes extra, una cotización aceptable, pero que no implicó en ningún riesgo económico inflacionista alguno para el propio mercado oleícola.

Con todo, existen muchas dudas sobre si la nueva Comisión Europea estaría dispuesta a aceptar un nuevo almacenamiento privado de aceite de oliva en la actual campaña 2009/10, sobre todo por su coste; porque es una medida que no está bien vista por otros Estados miembros que no son productores, y porque el sector percibe ya un pago desacoplado anual de algo más de 1.000 millones de euros.

En cambio, el sector oleícola productor y cooperativo no es de la misma opinión. Se trata de defender el único mecanismo de gestión y regulación de mercado que aún existe en la actual OCM ante situaciones de volatilidad y de falta de transparencia de los precios de mercado.

Por eso, abogan no sólo por mantener la vigencia de este mecanismo, sino principalmente por actualizar los niveles de activación del sistema hasta valores más adaptados con la realidad económica de este sector. En concreto, se ve imprescindible elevar los precios de desencadenamiento, que se establecieron en 1998 y que no se han modificado desde entonces, para situarlos en línea con los actuales costes de producción y de la rentabilidad media del cultivo.

Además, estiman que esta medida se debería activar de forma automática, desde el momento en que los precios medios reales de mercado se situasen por debajo del umbral de desencadenamiento durante un periodo de un par de semanas o se produjera un riesgo de perturbación grave del mercado, sin esperar para su aplicación a que toda la maquinaria administrativa de Bruselas se pusiera en marcha para adoptar la decisión.

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